Monday, 23 July 2012

¿Quién me pone la polla encima?

La fascinación de muchas mujeres por el miembro viril en ocasiones va más allá de lo puramente sexual. A muchas les gusta observar el pene, juguetear con él, doblarlo, presionarlo, torcerlo. Hay hasta relatos sobre el tema, como uno de Quim Monzó en el que un hombre está celoso de su propia polla, que ha monopolizado toda la atención de su amante, quien incluso se llega a quedar dormida con ella en la boca. Admitámoslo: es una herramienta curiosa. Hay quien no teme a admitir esta convicción y practica lo que algunos llaman el “wild turkey” (el pavo silvestre), el noble arte de dejarse coronar por una buena polla. Y todas sonríen

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